lunes, 22 de septiembre de 2014

Al hablar en público, no te olvides del público.

Muchas personas cuando estamos frente a un público tenemos la tentación de olvidarnos del público, de sus necesidades e intereses, aunque parezca extraño es una verdad que se repite constantemente y se debe al hecho que nos enfocamos en la disertación, o nos domina el miedo escénico, obviando el lenguaje corporal de los asistentes. 


Por esta situación, muchas conferencias pierden la calidad y el peor caso es que el orador, conferenciante o facilitador pierde al público, porque se aburren, otros se distraen y un gran número comienza a conversar entre si, con lo cual las ideas que se transmiten no tienen el efecto deseado, no se logra la tan deseada bidireccionalidad del mensaje.

Lo antes expuesto, puede obedecer a ciertas falacias que se enseñan sobre hablar en público, entre las cuales podemos citar: no mirar al público, sino que se mira al fondo del auditorio, enfocarse en las láminas de apoyo y no en el público, imaginarse al público en condiciones que nos fortalezcan la confianza (esta última podría ser considerada la HOMERICA, porque la aconsejan en un episodio de los Simpsons) o mirar a una sola persona, conocida o no, para desarrollar el tema. Es así, como al hablar en público nos olvidamos del público.


Por lo tanto, cuando hables en público no olvides leer el lenguaje corporal de los asistentes, observa la postura, gestos, movimientos de las extremidades, actitudes, miradas, porque sin público no hay conferencia, no te conformes con hablar, ve más allá, comunica, inspira, motiva y así conseguirás mantener la atención de todos los presentes.


En definitiva, la importancia de leer las expresiones corporales del público radica en que nos ayudan a no olvidarnos del público cuando hablemos en público.