domingo, 11 de octubre de 2015

Las 3A para hablar en público

Cuando nos dirigimos a un público debemos reconocer el valor que tiene el transmitir nuestras ideas, opiniones o pensamientos, por ello debemos tener presente las 3A que a continuación les comparto:

Actitud Correcta: La psicología social nos dice que la actitud nos permite predecir conductas, significa con ello que de acuerdo como es la actitud del Orador al subir al escenario, así será en gran medida su conferencia.

Cuando se habla de la actitud es referido no solo a la manera de comportarnos, allí incluyo lo que es la postura corporal y el paralenguaje, elementos que nos van a ayudar a lograr los objetivos durante nuestra intervención.

Imagina que al momento de subir al escenario el orador se nota asustado, mira a diversos lugares del públicos sin una coordinación corporal, su rostro transmite miedo, sus primeras palabras son poco entendibles por su ritmo o articulación vocal. ¿Qué pueden pensar los asistentes?

Esos primeros segundos de contacto con el público marcan una imagen en los presentes, por lo tanto debemos esforzarnos por lograr un equilibrio mental para transmitir seguridad, dominio y autoridad. Eso lo vamos a adquirir practicando nuestras entradas. Debemos dedicar tiempo a corregir cómo nos desplazamos para acceder al escenario, para ello podemos grabarnos, trabajar con un espejo de manera frontal o pedirle a un familiar que nos evalúe durante las prácticas y así lograremos disciplina para impactar.

Asegúrate de ser escuchado: El Manual de la Escuela Venezolana de Oratoria  dice no inicie un discurso, no diga una sola palabra, hasta no estar seguro de que lo escuche todo el auditorio y a su vez nos recomienda evitar los ruidos: físicos, mental participante y mental orador.

Para lograrlo es muy necesario cumplir con la primera A, tener la actitud correcta, porque de lo contrario terminaremos pidiendo al público que haga silencio, acción que es irrespetuosa, porque la atención hacia nosotros nunca es una obligación, es un privilegio que debemos ganar. Podemos intentar, con la mirada, controlar el público o en su defecto con el saludo, asegurándonos que la entonación es lo suficientemente cautivadora y atrayente.

Acciona tus manos: Una vez iniciada la intervención debemos utilizar las manos para lograr una buena comunicación. Ellas están al desnudo, libres y exhibidas, pero son las grandes aliadas para transmitir, describir y enfatizar nuestras ideas. Su uso debe ser sin rigidez, sin guardarlas en los bolsillos de nuestra ropa y mucho menos sin exagerar sus movimientos.

En el escenario somos artistas y debemos aprovechar cada uno de los elementos a nuestra disposición, cómo dice Ignacio Dibartolo: ¿Qué hacer con nuestras manos?


La respuesta es simple, olvidarnos de ellas. Déjelas que cuelguen con naturalidad... y a medida que avanzamos en el tema, si sentimos en realidad lo que decimos, ya necesitaremos nuestras manos y nuestros brazos para apoyar y acompañar la palabra.

Sobre la base de las ideas expuestas, es bueno recordar que hablar en público es una bendición de Dios, por ello debemos hacerlo con responsabilidad.