martes, 3 de noviembre de 2015

Los 10 elementos que dan seguridad a un orador.

Todo el que habla en público debe transmitir seguridad en cada una de sus intervenciones. Por lo antes referido, es que deseo compartirte 10 elementos que te ayudarán a tener seguridad al momento de dar una conferencia.

1ro. Saber comenzar.
Hay una sentencia que afirma que se recuerda mejor lo primero que se dice, ello se relaciona con el principio primacía, de allí la importancia que tiene el iniciar bien, con fuerza, ímpetu e impacto una conferencia, porque esa primera impresión nos permitirá despertar el interés del auditorio.

2do. Saber concluir.
En el punto anterior me refería al principio primacía para despertar el interés, no menos importante es saber concluir porque en este aspecto juega un papel preponderante el principio recencia, que es la tendencia que tenemos a recordar las palabras finales. Significa con ello, que de la forma como cerremos nuestras intervenciones así seremos recordados.

3ro. Saber respirar.
Cuando en un artículo anterior les compartí la respiración como técnica para controlar el miedo escénico, afirmaba que nuestro estado emocional va unido a la respiración, porque una buena respiración ofrece variados beneficios a nuestro cuerpo y hoy vuelvo sobre el mismo punto, puesto que al dirigirnos a un público necesitamos relajación, tranquilidad y claridad mental y eso nos lo aporta el sistema parasimpático el cual se activa al respirar consciente y correctamente. 

4to. Conocer al público.
El público es para el orador lo que el arbitro al deportista, de allí que todo orador debe tratar lo más posible de conocer al público al cual se dirigirá, porque todo cuánto haga o diga en el escenario tendrá un destinatario que  espera, anhela y desea no solo ser instruido, sino ser valorado y quien dará al final de su intervención un veredicto.  

De allí que sea siempre recomendable, en la medida de las posibilidades, saber la siguiente información: número de asistentes, edad de los mismos, sexo, intereses profesionales, nivel educativo, adhesión a asociaciones profesionales, políticas o religiosas.

5to. Sentirse seguro con la imagen.
En este aspecto me estoy refiriendo a la vestimenta del orador, con la cual podamos producir una primera buena impresión, partiendo de la premisa que la imagen lo es todo. A ello debemos sumarle, el tipo de audiencia que se vaya a tener y el tema a exponer. Si es una audiencia joven, y el tema a exponer no tiene un enfoque ejecutivo puedes presentarte con camisa y sin corbata. Si la audiencia es un público de un nivel educativo mayor, la apariencia debe demostrar un carácter ejecutivo. Usando corbata.

Y como dice Miguel Ángel Encinas "la apariencia dice mucho de ti. De hecho, tu aspecto puede influir en la opinión que tenga el público de ti. Por eso debes hacer que tu vestimenta sea un punto a tu favor a la hora de hablar en público".

6to. Dominio del tema.
Para un orador el tema siempre será un elemento de consideración y más por ser el eje sobre el cual gira la seguridad al hablar en público, porque cuando desconocemos del tema a compartir se notará en nuestra fluidez verbal, en nuestra mirada, en nuestro tono de voz. 

En tal sentido, antes de nuestra participación debemos investigar, consultar, preguntar y estudiar el tema, porque quien está seguro de lo que sabe, lo dice con autoridad.

7mo. Saber pausar.
Todo orador desea siempre penetrar con sus palabras el corazón y la mente del auditorio y uno de los elementos fundamentales para ello son las pausas. Porque con las pausas podemos dar énfasis a nuestras ideas, al tiempo que creamos expectativas y entregamos la oportunidad a los asistentes de reflexionar sobre lo que acabamos de exponer, así el mensaje profundiza y llega al alma.

8vo. Tener objetivos.
Dice el profesor Yael Jimenez Alvarado que quien no sabe hacia donde va, no sabe si ya llegó, eso es aplicado a todo orador, porque si no tenemos objetivos antes de iniciar nuestra intervención no podremos evaluar el nivel de impacto. Además de ello, al no tener un objetivo precisado nuestro cerebro divagará de forma permanente, creando ideas aisladas que van a terminar restando impacto a la conferencia y harán ver inseguro al orador .

9no. No memorizar.
Muchos al hablar en público tratamos de memorizar no solo el contenido a desarrollar, sino las ideas que deseamos exponer, ello no es beneficioso, por cuanto incrementa la ansiedad y produce distrés, a eso debemos sumarle que resta naturalidad a la presentación, llegando a cansar y fatigar al auditorio. 

10mo. Practicar.
Practicar es la clave para ser un orador exitoso,  porque la medida de nuestro avance en calidad y nivel lo dice el tiempo que dediquemos a practicar. Ello nos permite ganar en soltura, en seguridad y en refinamiento del tema, agregando aquellos elementos actuales que realcen las enseñanzas y corrigiendo aquellos que notemos como débiles.