miércoles, 30 de abril de 2014

Utilización de láminas de PowerPoint en una presentación.

Muchas personas al momento de dar una conferencia recurren al PowerPoint para ofrecer calidad, se esfuerzan con alegría para presentar unas láminas vistosas, coloridas y con mucha información, olvidando que en su presentación lo importante no es lo que se escribe en las láminas, sino lo que van a decir.



Ciertamente, para muchos tener un vídeo beam como apoyo es contar con una herramienta que les da seguridad y les ayuda a proyectar un discurso fluido, pero hay errores que se cometen de manera inocente y que terminan por afear su presentación.

Debido a los antes referido, he querido dar unas recomendaciones que nos ayuden a usar correctamente las láminas durante una conferencia o exposición:

En primer lugar, debemos tener presente la norma 30-20 del marketing, ella nos indica que las letras no deben ser de tamaño mayor a 30 y que la cantidad de letras no supere las 20 por láminas. Así evitaremos recargar las láminas, además que evita que los asistentes se distraigan leyendo y no nos escuchen.

Seguidamente, tenemos que recordar que las láminas no se leen, debido que al leerlas expresamos inseguridad sobre el tema (recomendación de la Escuela Venezolana de Oratoria), lo que debemos hacer es describirlas, ello cuando presentemos cuadros, gráficos o tablas u orientar al público en el caso de fotografías.

En tercer lugar, al momento de colocar el fondo se recomienda el uso de fondos neutros con letras oscuras y utilizar colores que permitan diferenciar, claramente, el texto del fondo. Por ello, es mejor utilizar fondos lisos, no degradados, ni con tramados o texturas. Teniendo presente que Bellamy K. recomienda no usar más de cuatro colores en una misma diapositiva.


Por último, en el caso de que se usen animaciones en la presentación, deben ser simples y constantes, evitando efectos y otros elementos que distraigan a la audiencia, de igual forma no se recomienda el uso de sonidos de transición.

En definitiva, debemos procurar que nuestras presentaciones sean memorables, en bien, porque si no hacemos algo único en comparación con otros presentadores el público no nos recordará positivamente.