viernes, 4 de agosto de 2017

viernes, 28 de julio de 2017

Aprenda a dar conferencias como lo hacía Steve Jobs.

Para quienes hablamos en público Steve Jobs no es solo un referente creativo del mundo tecnológico, la forma de dar sus conferencias, donde lo sencillo, lo dinámico y lo inesperado se conjugaban, es considerada toda una escuela. 

Nos dice la sabiduría popular que para aprender siempre es bueno hacerlo de los mejores, por ello vamos a repasar los puntos fundamentales que este genio de la Oratoria Moderna aplicaba en sus presentaciones y así poder nosotros dar conferencias de calidad.

1ro. Tener estructura en el desarrollo. Steve Jobs en cada una de sus presentaciones seguía un patrón: problema - solución, con ello lograba cautivar y mover a los presentes, porque el problema era general, afectaba a todos y él tenía la llave de la solución. Ahora bien, en toda presentación lo recomendable es que tengamos un inicio, un desarrollo y un cierre, pero muchas veces en el desarrollo los nervios nos bloquean y hacen que perdamos el hilo de nuestras ideas por falta de una estructura definida, sin embargo, con el modelo de Steve Jobs lograremos impactar en nuestras conferencias.

2do. Regla del 3x10. Para muchos sabios de la Grecia Antigua el número 3 era el número de la perfección, debido que es el único que tiene inicio, medio y fin, eso le fue dando un valor superior que tiene connotación casi mágica. De igual manera,  debemos de considerar que hoy, gracias a investigaciones científicas, sabemos que el tiempo máximo de atención en una clase o actividad pedagógica no supera los 10 minutos. Estos datos, seguramente, los conocía el fundador de Apple quien aplicaba la regla del 3x10, es decir, tenía 3 ideas que desarrollaba durante unos 10 minutos con ello lograba que la memoria a corto plazo jugara a su favor evitando así el cansancio y aburrimiento de los asistentes, permitiendo que se recordara más fácilmente su mensaje.

3ro. Usar palabras de poder. Cuando uno revisa los vídeos de las participaciones de Steve Jobs se encuentra con frases que mueven a la acción, donde destacan palabras como: nuevo, poderoso, fuerte, beneficio, éxito, fuerza, ya, ahora, regalo. Hoy sabemos que el marketing considera a muchas de estas palabras como palabras de poder, es decir, palabras que tienen una gran carga emocional y que bien utilizadas dentro del discurso producen un poderoso efecto persuasivo. El punto es saber utilizarlas, para ello podemos usar los tres lenguajes de orador como muy bien lo hacía Steve Jobs y así generaremos un gran recuerdo positivo en nuestra audiencia.

4to. Utilizar apoyo visual. En una diapositiva de Steve Jobs las palabras casi no existen. Él, en una gran medida, usaba simplemente fotografías, eso tiene una lógica explicación. Jobs sabía que  los seres humanos tenemos una tendencia innata de confundir una imagen con la realidad, con lo cual se incrementa porcentualmente el poder persuasivo de un mensaje, al tiempo que son primordiales para lograr un anclaje en la memoria a largo plazo. Significa entonces, que es fundamental al momento de organizar nuestro recurso de apoyo audiovisual seleccionar aquellas imágenes que complementen correctamente la idea que vamos a transmitir, teniendo como objetivo que no nos sustituya, sino que nos complemente.  

5to. Demostrar. Todo público tiene: una carga emocional y otra racional que le domina. La clave de un buen orador es lograr el equilibrio en su presentación, pero para lograrlo a nivel racional debemos ampararnos en las demostraciones, el cual le da un aire de veracidad científica a las afirmaciones que podamos presentar, porque no será un conocimiento subjetivo, sino que estará fundamentado en la certeza. Esto lo hacía Steve Jobs. Las demostraciones desempeñaban un papel muy valioso en sus conferencias. Si revisamos la conferencia de apertura de la Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple (WWDC) notaremos que con objeto en mano demostraba varias características del producto que presentaba. Nos toca a nosotros estudiar nuestro discurso y descubrir cómo aplicar este consejo.

Cierro este artículo recordándote que la clave será la combinación de estos consejos, pero con la práctica debida, porque no son fórmulas que funcionan solas, sino que dependen de nuestra preparación para ser efectivas.

viernes, 21 de julio de 2017

3 enseñanzas del mundo animal que todo orador debe poner en práctica.

Cuando uno es amante del hablar en público anda siempre en modo aprendizaje, recurre para ello a la lectura de libros, entre otras iniciativas, pero olvidamos, muchas veces, detenernos a mirar el mundo animal el cual nos regala grandes valores que son verdaderas lecciones de vida. Hoy les comparto tres de esas lecciones:

1ro. Constancia. Todo éxito que busquemos alcanzar en la vida requiere de un esfuerzo sostenido y es casi inexistente el logro que no amerite el enfrentarnos a dificultades. Al echar un vistazo el mundo animal el salmón y la tortuga son referentes de la constancia, destaco al primero porque para poder desovar sus huevos debe nadar contra corriente y no se detiene hasta que logra su objetivo. Acá tenemos dos grandes enseñanzas: constancia y la necesidad de siempre ir contra la corriente. En un momento histórico donde la moda del consumo nos consume y nos ahoga, ser salmones para llevar un mensaje positivo y esperanzador, valdrá todo el esfuerzo posible.

2do. Silencio. Los seres humanos hoy poseemos un lujo enorme del cual muchas veces no nos damos cuenta: el silencio. Sea por práctica o por rutina nos hemos acostumbrados a creer que toda comunicación pasa por la emisión de sonidos, pero cuán lejos de la verdad estamos. Si miramos a los animales logramos descubrir el gran valor del silencio, debido que es el acto que permite que ellos exterioricen el mundo interior. Cuántas veces al ir por la calle notamos en un poste de luz un ave cuyo silencio solamente es roto por algún peligro cercano. En casa, nuestros perros, gatos o peces qué tiempo duran sin emitir sonidos, aunque no signifique que no están comunicando. Los animales recurren al silencio para comunicarse y aquí aplica aquella máxima “los buenos oradores dominan las palabras, los buenos comunicadores: los silencios”. Ojalá lleguemos a dominar tanto las palabras como los silencios. 

3ro. Solidaridad. La solidaridad es lo que hace al ser humano más humano, porque implica dar o hacer sin esperar nada a cambio. Ser solidarios es colaborar con los necesitados. En qué ocasiones hemos dado un mensaje al público necesitado de esperanza, de motivación, de ideales. Pero debemos ir más allá. No podemos conformarnos solamente el ser solidarios con y desde la palabra hablada. Debemos reconocernos unidos y sentirnos parte de un todo social que necesita nuestro dar sincero y profesional para que se pueda mantener, así como hacen los delfines que cuando encuentran a otro delfín desvalido le ayuda a mantenerse a flote. Es necesario continuar  en espíritu de solidaridad ayudando a otros que al igual que nosotros están en esa búsqueda constante por ser mejores. Nos toca colaborar con la sociedad para que no camine en suciedad.

Me despido en este artículo recordándote que aprender es una decisión y un acto de humildad.